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Fecha: 6/03/2013

El casco ciclista evita dos de cada tres lesiones graves en la cabeza, según un estudio de FUNDACIÓN MAPFRE

El Instituto de Seguridad Vial realiza un profundo análisis de todos los estudios y recomendaciones internacionales sobre el uso y efectividad del casco. Su utilización entre niños y adolescentes resulta esencial


La bicicleta es un medio de transporte económico, sostenible, saludable y seguro si se tienen en cuenta las debidas precauciones. Montar en bicicleta usando el casco es sinónimo de seguridad y protección. El casco previene dos de cada tres lesiones graves en la cabeza y el cerebro, que son las principales responsables de la muerte de muchos ciclistas implicados en accidentes.

Esta es la principal conclusión a la que ha llegado el Instituto de Seguridad Vial de FUNDACIÓN MAPFRE después de analizar los estudios más recientes sobre la efectividad del casco ciclista realizados por diversos investigadores y entidades internacionales, como la Colaboración Cochrane y la Universidad de Newcastle, ambas de Reino Unido, y la Academia Americana de Pediatría (EE.UU.) Igualmente, esta evidencia ha sido constatada por entidades de diferentes países como Holanda, Reino Unido, Estados Unidos y Francia, entre otros.

Todos los expertos coinciden en la importancia de utilizar un casco homologado y correctamente abrochado. Destacan que los ciclistas que no usan el casco tienen casi el doble de riesgo de sufrir una lesión en la cabeza que aquellos que sí lo usan, y el riesgo de lesiones en el cerebro aumenta 2,13 veces en los ciclistas sin casco.

El National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA), una de las entidades cuyos informes se han analizado, señala que el casco ciclista correctamente ajustado reduce el riesgo de lesión en la cabeza hasta un 85 por ciento y el de lesión cerebral, en un 88 por ciento. También el Instituto Holandés para la Investigación de Seguridad Vial recalca que un correcto uso del casco puede llegar a prevenir el 42 por ciento de las lesiones en todos los accidentes sufridos por ciclistas.

El informe hace especial hincapié en la utilización del casco por parte de los menores, que en muchos países es obligatorio. Los menores sufren más caídas y más lesiones en la cabeza, por lo que la efectividad del casco en este colectivo resulta aún mayor que en los adultos. Las asociaciones de pediatras de distintos países, el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud, entre otros organismos, recomiendan su uso. En este sentido, subrayan que el casco ciclista en niños reduce la incidencia de sufrir traumatismos craneales en un 63 por ciento y la pérdida de conciencia, en un 86 por ciento. El Hospital Infantil de Philadelphia también advierte que si los más pequeños usaran casco se podría prevenir el 75 por ciento de todos los accidentes mortales, una recomendación que también defiende la Asociación Americana de Pediatría, que indica que usando el casco, se podría prevenir el 88 por ciento de las lesiones graves en el cerebro.

El informe también tiene en cuenta los argumentos de asociaciones europeas, como la Federación Europea de Ciclistas, que se muestran contrarias a la promoción y uso obligatorio del casco. Estas entidades sostienen que el hecho de imponer el casco de ciclista puede contribuir a reducir la utilización de la bicicleta por parte de la sociedad.

FUNDACIÓN MAPFRE recomienda que los ciclistas utilicen prendas de colores visibles y retro-reflectantes para reducir la siniestralidad, ya que se trata de uno de los colectivos más vulnerables debido a la inseguridad a la que están expuestos cuando circulan por ciudades y carreteras. Según el Observatorio Europeo de Seguridad Vial (ERSO), otra de las entidades analizadas, la falta de visibilidad es un factor clave en muchos de los accidentes de ciclistas y esta circunstancia podría mejorarse si se promoviera el uso de estas prendas.

En la actualidad, el uso del casco sólo es obligatorio cuando se circula en vías interurbanas, por lo que FUNDACIÓN MAPFRE considera que para reducir las lesiones sería necesario extender esa obligatoriedad a todas las vías, sobre todo en el caso de los menores. Asimismo, recomienda impulsar medidas que fomenten el uso de la bicicleta de la manera más segura posible.

En España, en 2011, fallecieron 49 ciclistas y resultaron  heridos otros 4.301 en los 4.526 accidentes en los que estuvieron implicados ciclistas. Actualmente unos 20,5 millones de españoles, la mayoría hombres menores de 30 años, tienen bicicleta, de los que cerca de tres millones la utiliza casi a diario y el 15 con cierta frecuencia, principalmente para el ocio.



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